Hagamos un pequeño ensayo, vamos a recordar el lugar que ocupaba el fútbol entrerriano una década atrás. En principio destacamos a Patronato de Paraná, que el 6 de diciembre de 2015 ascendía a primera división y que posteriormente conseguía la Copa Argentina que le permitió disputar Copa Libertadores de América y luego Copa Sudamericana codeándose con los mejores del continente. Una estrella dorada, un sueño impensado para todos aquellos futboleros que muy poco imaginaron que podía suceder.
Por otro lado, Atlético Paraná y Juventud Unida de Gualeguaychú jugaban en la denominada B Nacional (segunda categoría del fútbol argentino), y fueron equipos competitivos que actuaron con buen suceso.
En el Federal A se encontraba Gimnasia de Concepción del Uruguay (equipo uruguayense con gran historial que militó en la B Nacional y estuvo a un paso del ascenso a Primera que perdió ante Unión de Santa Fe) y Defensores de Pronunciamiento (El Depro).
Una categoría más abajo (Federal B) competían los siguientes equipos: Colegiales de Concordia, Viale F.C., Arsenal de la misma ciudad y Achirense de Colonia Las Achiras.
En realidad, se concretó una situación inédita en la provincia que despertó un gran entusiasmo en la afición de cada una de esas ciudades y localidades. Con el transcurrir de los años de ésta última década, todos estos equipos fueron decayendo en el rendimiento deportivo, sumándose un claro deterioro económico que perjudicó el andar de esas instituciones en categorías nacionales de AFA.
Penosamente, una a una, fueron descendiendo dejando una desazón profunda en los hinchas ante la inminente pérdida de categoría quedando como una marca cruel dentro del contexto futbolístico. ¿Qué motivó que nuestro fútbol entrerriano decayera irreversiblemente? Los motivos son varios, quizás deberíamos puntualizar en el antes mencionado deterioro económico que ha influido ostensiblemente. Otrora, esas instituciones recibían del gobierno provincial aportes que coadyuvaron para conseguir tal participación.
Lejos se encuentra en nuestro espíritu debatir sobre si se hacía lo correcto o no, si correspondía o no, lo cierto es que aquellos equipos recibían aportes provinciales que le permitían competir en esas categorías. Hoy podemos cotejar con otras provincias y nuestra realidad se encuentra muy lejos de ellas. La provincia de Santiago del Estero posee un equipo en Primera, Central Córdoba, y varios equipos en la B Nacional y en el Federal A. Mendoza es otro claro ejemplo, en este 2025 cuenta con tres equipos en primera división, uno en la B Nacional y varios en el Federal A. No queremos sumergirnos en una comparación desigual, solo mencionar estos ejemplos.
Seguramente se preguntarán qué ha motivado nuestro título ¿Hay un renacer de nuestro fútbol?. La respuesta primigenia seguramente y definitivamente es: NO, lejos estamos de contar con tantos equipos para jugar en categorías de AFA. Pero quizás deberíamos mencionar una instancia positiva, solo una, obviamente insuficiente pero nada despreciable: las competencias internas. El caso que tenemos a la vuelta de la esquina es la Liga Paranaense, con un notable crecimiento, dista mucho de aquellos años que penaba por encontrar un poco de atención.
Hoy se visualiza ese crecimiento, cuenta con una mesa directiva que ha sabido encaminarla conveniente y ejecutivamente, mayor asistencia del simpatizante, un grupo de destacados periodistas que informan eficazmente desembocando en una notable y obvia difusión en nuestros medios, la preocupación y crecimiento en el accionar de los dirigentes de los clubes que deberán aggiornarse a los nuevos tiempos, y sobresalientemente el salto de calidad de los futbolistas incluyendo a los cuerpos técnicos.
Deberíamos mencionar a una institución liguista cercana a la capital entrerriana, nos referimos a la Liga de Fútbol de Paraná Campaña, desde hace muchos años considerada una de las mejores de la provincia. Su accionar ha sido ejemplar con varios items para destacar: órden, calidad competitiva y deportiva, destacada asistencia de público incluyendo a la familia, inmenso sentido de pertenencia y también señalar que goza de dirigentes capaces e intelectualmente competentes.
Como corolario de este comentario, deberíamos mencionar que satisface sobremanera este crecimiento, y quizás sea el umbral de nuevas instancias e imaginarnos que vendrán aquellos tiempos en donde contábamos con equipos en altas categorías, aunque hoy nos parezca imposible. Hay una consigna irrefutable, no claudicar ni abandonar en esta época de posición humilde, es tiempo de valientes y tenaces, sin dejarse avasallar por la nostalgia de tiempos perdidos.
Editorial: QUIQUE DAPPEN
