Esta semana que pasó, ha sido señera en cuanto a decisiones en el ámbito de AFA con la noticia de la coronación de Rosario Central como el campeón del fútbol argentino 2025, resolución que dejó a más de uno atónito. Nos da la impresión que «entre gallos y medianoche» le agregaron una estrella más al Canalla de Rosario.
¿Es justo?, podemos decir que ha sido el mejor del año teniendo en cuenta la tabla anual, pero no invalida mencionar que estamos en plena competencia y que se están jugando los cruces para definir el campeón del clausura. No se entiende, parece que puede haber tres campeones este año: Platense en el apertura, Rosario Central por la postura antes descripta, y el campeón del clausura que se definirá en estos días. Y hay más todavía, puede suceder algo inédito e insólito, que el mismísimo Rosario Central gane esta serie final y se transforme en doble campeón en pocos días. En realidad esta suerte de desprolijidades parecen ser bastantes corrientes, pero claro está, no es conveniente naturalizarlas. No sé si esta sentencia ha sido la más perjudicial porque hubo otras que han dañado nuestro fútbol.
En 2015 (presidencia de Humberto Grondona) se determinó el agregado de más equipos para disputar la liga profesional de primera división llegando a una totalidad de 30. En principio apareció como una propuesta atractiva que propiciaba el ascenso de varios equipos de la B Nacional, algunos quedaron con las manos vacías (ejemplo: Patronato) y otros, como Crucero del Norte (club con solo 10 años de vida), se dió el gusto de jugar en primera para posteriormente descender estrepitosamente demostrando que un club necesita de historia, trayectoria, responsabilidad de sus dirigentes, y aunque no sabemos si fue el caso de ese equipo misionero, no estamos de acuerdo con aquellas aventuras personales de algún empresario que caprichosamente lleva a un equipo a la máxima categoría.
Humberto Grondona fue un dirigente que reunió a simpatizantes y detractores por igual, tuvo varias instancias de acusaciones y sospechas de corrupción como sus pares de Conmebol y de Fifa, pero consideramos que también tuvo aciertos como lo fue la organización del fútbol doméstico en las cuatro categorías del ámbito metropolitano y el ordenamiento del fútbol en el interior del país. Consideramos que en esto de la inclusión de los 30 equipos, Grondona y su mesa directiva no acertaron, se visualiza que se ha emparejado para abajo, que se pierde calidad, que hay que diferenciar las categorías de equipos y de jugadores, que consecuentemente se juega mal, y que ostensiblemente nos perjudica también en la competencia internacional. Argentina pasó a encabezar la lista de países con mayor cantidad de equipos, recordemos que Brasil tiene solo 20 en su liga, claramente se acrecienta la calidad futbolística, incentivada además por el presupuesto que ellos poseen.
La consecuencia está a la vista, han sido múltiples campeones de Copa Libertadores en los últimos años.(Solamente Racing club de Avellaneda ha sido el último ganador de Copa Sudamericana). Hay una aseveración que nos parece prudente mencionarla: En la Argentina no se juega el fútbol de los campeones del mundo, creemos que es indiscutible. Obviamente hay más causales y más debate sobre el tema de incumbencia, es muy amplia la discusión.
Es plausible también trasladar la problemática a la Primera Nacional, es una barbaridad que la jueguen 36 equipos que pugnan afanosamente para conseguir el par de ascensos que brinda la competencia, y el Federal A en donde los participantes sufren el padecimiento de una contienda interminable para jugar la divisional superior. Quizás estos dos últimos ejemplos son para otro tipo de discusión, aunque está bueno señalarlos.
Hasta acá hemos expuesto sólo problemas, Entonces ¿cual es la solución?, no cabe duda: reestructurar. Esto traería conflictos y disidencias, porque si queremos 20 equipos en primera deberían descender 10, y no creemos que los dirigentes de AFA estén dispuestos a meterse en el barro.
Al principio de esta editorial mencionamos sobre la sorpresa que causó la obtención de la nueva estrella de Rosario Central, y profundizando: ¿llama la atención?, no, porque ya hubo otras instancias que demuestran sorpresivas tomas de decisiones, recordemos cuando se determinó la eliminación de los descensos, un papelón. «Chiqui» Tapia, acompañado por el santigueño Toviggino, por momentos parecen no tener límites, son cuestionados en cada fecha por su accionar, incluyendo el controvertido tema de los árbitros y la aparente preferencia hacia algunos equipos. Pero claro está, ¿quién osará discutirle resoluciones a «Chiqui» Tapia?.
21Bajo su presidencia, Argentina obtuvo dos copas América y una copa del mundo, la espalda de Tapia es intocable, y solo unos pocos se permiten discutir y cuestionar, por ahora parece intangible, y nos imaginamos que tendrá que pasar mucho tiempo para que se cambie de parecer.
Editorial: QUIQUE DAPPEN
