A pocos kilómetros de la capital entrerriana se encuentran pueblos y ciudades que componen la Liga de fútbol de Paraná Campaña. Se menciona con insistencia que estamos hablando de la mejor de la provincia, dicho por propios y extraños.
Este domingo 23 de noviembre se jugó la segunda final en el «Estadio mundialista 25 de agosto» del club Unión de Crespo. Estuvo en juego la Copa Profesor Mario Azaad, en honor a quien fue un insigne deportista, técnico, dirigente y formador de Cerrito, quien dejó esta vida terrenal apenas meses atrás.
Habían empatado en la ida 1 a 1 en el estadio «Presidente Julio Jacob» de Unión Agrarios Cerrito, y se esperaba con ansias el partido de vuelta en Crespo. La respuesta fue apoteósica, lleno total y ambiente de verdadera final con la coincidencia de los colores de ambas instituciones, el verde prevalecía en banderas, camisetas, gorros, pancartas, bengalas y obviamente en la vestimenta de los planteles.
Cuando observamos la constitución de los equipos, más el porte de los jugadores, encontramos una notable diferencia en favor de Unión de Crespo, solo la presencia de su capitán Sebastián Prediger impresiona, al igual que los demás futbolistas crespenses que parecen jugadores de una categoría superior.
No es novedad la inmensa y brillante trayectoria internacional del mencionado Prediger, y se debe destacar el espíritu del jugador por vestir la casaca del club que lo vió nacer. Y su regreso fue exitoso, Unión de Crespo obtuvo el campeonato apertura con este extraordinario jugador comandando el accionar futbolístico de su equipo. También destacar la presencia de Matías Zapata, otrora excelente jugador profesional que se sumó al proyecto dirigiendo técnicamente a Unión de Crespo.
Enfrente Unión Agrarios Cerrito, el más campeón de Paraná Campaña y también campeón provincial en tiempos de viejos regionales de la década del ’80. Inmediatamente se visualizó una gran diferencia en cuanto a la ya mencionada cuestión física, y primordialmente a la precocidad de sus jugadores, un equipo de «pibitos» en su gran mayoría, pero queda claro que los partidos se deben jugar y por mérito propio los cerritenses llegaron a esta final. Y allí apareció una vez más ese fuego sagrado que tiene Cerrito agrandandose en las más bravas y prevaleciendo en las finales, llegando a ganar 19 títulos.
El partido fue muy disputado, jugado con más vehemencia que con buen fútbol. En los primeros minutos se observó que los dos se cuidaron demasiado, todo muy especulativo, no querían cometer errores.
El local llegó en alguna oportunidad pero no pudo concretar, el arquero Jacob comenzaba a convertirse en figura. Casi en el final del primer tiempo apareció nuevamente la cabeza del defensor central Víctor Gassman para poner el 1 a 0 para Unión de Crespo, quizás merecido por un par de situaciones generadas y obstruidas por el arquero visitante. El segundo tiempo fue intenso, Cerrito trató de emparejar las acciones con ataques permanentes pero sin preocupar demasiado al arquero Ramirez.
Los crespenses se conformaban con el resultado y parecía que se quedaban con el título, solo aguantando los embates de los cerritenses, hasta que en el minuto 43 de ese segundo tiempo, Matías Martinez sacó un zapatazo desde afuera del área que ingresó junto al palo izquierdo del arquero local que nada pudo hacer para evitarlo. Golazo y festejo total en los más de 600 simpatizantes visitantes. El empate obligó a jugar el alargue que fue sin pena ni gloria, demasiado especulativos los dos y esperanzados en crear alguna situación que no se pudo materializar. Entonces, a vivir el drama de los penales.
Allí Unión Agrarios Cerrito fue más certero y contó con la grandísima performance de Emanuel Jacob, que además de tapar varias de los delanteros rivales en el partido, se convirtió en héroe al detener dos tiros penales en la definición, el último al propio Prediger. Festejo enloquecido, llanto generalizado de jugadores y simpatizantes del verde cerritense tras la obtención de uno de los campeonatos más festejados por la categoría del rival.
Hay una frase que se menciona con frecuencia y que es casi una muletilla: «Sentido de pertenencia», palabras de inmensa significación, pero creemos que muchas veces se transforma más en una expresión de deseo que en una realidad. En Cerrito se logra concretar el verdadero sentido de esta consigna, son chicos que desde pequeños viven a diario en su club, crecen allí, hacen amigos allí, comparten con la familia y disfrutan del ámbito que ofrece Unión Agrarios. Se logra que lo sientan de una manera excepcional, sienten al club como suyo, y es expropiable a todo el grupo social, identificados e integrados a la ciudad de Cerrito.
En este caso se percibe que decanta en una inconmensurable pasión y defensa de los colores de la camiseta y coadyuva a la imprescindible educación y disciplina. Unión Agrarios Cerrito goza de este privilegio, y por eso los éxitos. En éstos 10 últimos años se han obtenido cuantiosos títulos que lo llevan a ser el más ganador de la Liga de Paraná Campaña, y no es solamente ese grupo de jugadores ganadores, también hay un cuerpo técnico de excelencia, dirigentes aferrados a las mismas pasiones y definitivamente la población entera que se encolumna para obtener más y más triunfos, trofeos y medallas.
Editorial: QUIQUE DAPPEN.-
