Nadie se privó de vivir la fiesta de una final del fútbol paranaense, todos expectantes e ilusionados con obtener el título del clausura de la Copa de la Liga.
Y así fue, gran marco de público, cancha en muy buen estado, colores distintivos cubriendo la totalidad de las tribunas asignadas, vestimenta impecable de ambos contendientes, autoridades arbitrales con estatura profesional, periodismo destacado, inducido y comprometido para engrandecer el fútbol doméstico y dirigentes que propusieron un crecimiento ostensible de la Liga Paranaense.
Todo estaba predispuesto para vivir una nueva y gran final, y felizmente se cumplió. La contienda comenzó con los dos equipos tratando de imponer sus estilos y sus recursos para desequilibrar, inmediatamente se visualizó superioridad del equipo de Neuquén en cuanto a lo físico y construcción del juego, en tanto Sportivo Urquiza intentaba imponer el órden y utilizar el contragolpe para sorprender, hasta que llegó un ataque por el sector derecho a los 8 minutos del primer tiempo del volante Sebastián Arbitelli que fue derribado dentro del área derivando en penal convertido por Emanuel Girardi para poner un tempranero 1 a 0 para Neuquén que brindó confianza en su andar futbolístico.
Sportivo continuaba con sus armas intentando inquietar el arco del rival, pero los ataques se reducían a pelotazos o habilitaciones para el extremo Servín que aparecía como la carta más peligrosa de los de La Floresta. Con algunas aproximaciones del Pingüino, que se mostró más peligroso en esta primera parte, llegó el segundo con una jugada de Federico Sangoy desbordando por la izquierda y conectando Gabriel Bender entrando por el medio, 2 a 0 y panorama complicado para Sportivo Urquiza que debía remarla en lo que restaba de ese primer tiempo, aunque favorecido por la expulsión del propio Bender al excederse en el festejo de la conversión (ya había recibido tarjeta amarilla), acción que produjo quejas por todo el equipo de Neuquén incluido el banco reclamando la decisión del árbitro Daniel Zamora. Al descanso sin modificación en el resultado y reinicio con lo que se preveía, la reacción de Sportivo que sin embargo no aprovechó la superioridad numérica y se excedió demasiado en el pelotazo bien conjurado por los defensores del rival.
Pasaban los minutos con pocas jugadas claras para los de la V azulada y llegando al final del encuentro, precisamente en el minuto 42, una corrida de Marcos Rosano superando la salida tardía del arquero Martín Martinez y ganándole la posición a Ismael Ortiz que intentaba cerrar, definió con remate alto y preciso para sellar definitivamente el resultado. Protesta de la gente de Sportivo Urquiza que consideró que hubo una falta previa en la salida misma de la jugada y derivando en la expulsión del arquero Martinez que protestó airadamente. No hubo para más, final y 3 a 0 contundente y creemos justo resultado en favor de Neuquén que obtenía su quinta estrella para su historial.
Siempre hemos mencionado sobre las características de un buen deportista: ser un buen ganador y también un buen perdedor, ello se visualizó inmediatamente al finalizar la contienda, abrazos y reconocimiento entre ambos equipistas, los técnicos abrazados en el medio del campo, y los pasillos de ambos planteles al recibir las medallas. Todo terminó en paz con la visible cara que históricamente se vivió en todo ámbito del fútbol, la alegría de los ganadores y el pesar de la derrota pero sin demasiado dramatismo para Sportivo Urquiza que realizó un gran torneo y sorprendió con el arribo a la final derrotando a grandes candidatos.
En tanto, Neuquén ha sido un auténtico campeón, jugando en un muy buen nivel y demostrando que fue el mejor, un equipo que contó con un muy buen arquero, seguridad y firmeza en sus defensores, mediocampo con contención eficiente y algunos creativos desequilibrantes, y delanteros que fueron efectivos para la conversión. Como corolario de esta final, podemos mencionar que se vivió una verdadera fiesta culminando con un gran clima y un emotivo cierre con la entrega de medallas y trofeos.
A celebrar, asumir y redoblar el compromiso para que la Liga Paranaense de fútbol continúe con este notable crecimiento y se puedan repetir finales como la que se vivió en el Pedro Mutio este último domingo.
29EDITORIAL: QUIQUE DAPPEN – TRIBUNA DEPORTIVA LITORAL
